Biodiversidad funcional

Biodiversidad funcional

El fomento de la biodiversidad funcional, es una práctica ampliamente desarrollable, donde influyen una gran cantidad de técnicas aplicables con un impacto positivo. Se puede incrementar la biodiversidad a partir de incorporar policultivos, cultivos intercalados, uso de setos, bandas florales, plantas cebo, plantas banco, zonas silvestres, etc.

Las infraestructuras ecológicas fomentan la presencia de fauna auxiliar beneficiosa al ofrecerles recursos múltiples (refugio, polen, néctar, organismos fitófagos, etc.) y reducen la propagación de enfermedades.

Estas infraestructuras se pueden establecer dejando crecer la flora espontánea o planificar eligiendo las especies más interesantes, con la precaución de introducir plantas poco relacionadas con las cultivadas y evitar peligro de infestación por insectos perjudiciales.

Un objetivo es conseguir la presencia de flores durante todo el periodo de cultivo y esto lo puede proporcionar una especie o una combinación de ellas. Es importante la vegetación leñosa, preferentemente perenne y de especies autóctonas, la cual favorecerá la estabilidad del sistema.

Dentro del entramado agroecológico encontramos la figura del seto vivo como un complemento indispensable del cultivo. Los setos son formaciones vegetales, con mezclas arbóreas, arbustivas y en menor medida, herbáceas, que realizan una multitud de funciones valiosas. El objetivo es conseguir el mayor número de especies mediterráneas, por motivos de adaptación y regeneración de la flora autóctona.

También resulta interesante aprovechar el potencial de las plantas cebo. Se incluyen las especies vegetales intercaladas o en líneas alrededor de la parcela, con el fin de atraer plagas y evitar que la colonización del cultivo se produzca en un determinado momento. En la mayoría de casos, el cultivo concentra menos poblaciones de fitófagos o la presencia de éstos se realiza semanas más tarde. Un ejemplo típico del mediterráneo, es el uso de judía para atraer las poblaciones de araña o la berenjena para las poblaciones de mosca blanca.

Macro shot of a bee collecting pollen from a vibrant orange flower, showcasing the beauty of nature.

La incorporación de plantas banco o banker, es un método que permite optimizar la lucha biológica, especialmente en invernadero. Es una planta de familia distinta al cultivo, se introduce entre las plantas cultivadas y funciona como planta hospedera para una plaga que no afecta al cultivo. Sobre éstas, se desarrollarán las poblaciones de parásitos o depredadores que posteriormente ocuparán todo el cultivo.

Actualmente, se usan muchos sistemas de plantas banco de cereales para el control biológico de pulgones en invernaderos. Estas plantas se utilizan como punto de suelta e instalación de Aphidius colemani, que parasitaria más tarde a pulgones como Aphis gossypii instalados en el cultivo.

La flora espontánea de los márgenes juega un rol muy importante para la conservación de insectos útiles en árboles, arbustos y matorrales. La importancia de estos espacios consiste en favorecer que insectos útiles puedan sobrevivir incluso sin la presencia de sus presas.

Los fitoseidos se encuentran fundamentalmente en la flora espontánea (86%). Por ejemplo, Neoseiulus californicus, en la lucha biológica contra la araña roja coloniza los cultivos desplazándose por medio del viento sin necesidad de realizar sueltas. Otra de las especies muy abundante en la flora espontánea es el género Orius (depredadores de trips, larvas de mosca blanca, etc.)

Los setos vivos alrededor de la parcela, aumentan la biodiversidad vegetal y consecuentemente la presencia y abundancia de enemigos naturales. Estos hábitats son importantes como lugares para la hibernación con recursos alimenticios. Además, es evidente el movimiento de enemigos naturales desde los márgenes hacia los cultivos.

Señalización: de lindes, cerrar el paso al ganado, etc.

Ahorro hídrico: reducen las pérdidas de agua,. Su protección eólica permite contener la evapotranspiración. Las raíces actúan como conductos de agua y mejora la infiltración. Se ralentiza la circulación del agua de escorrentía, reduciendo el poder erosivo.

Regulación térmica: las temperaturas máximas son menores que a campo abierto y las mínimas son más altas. Además, suaviza las oscilaciones térmicas diarias.

Protección eólica: al reducir la velocidad del viento, disminuye la capacidad de arrastre de éste.

Protección frente a vientos salinos: especialmente útil en zonas costeras.

Refugio para fauna útil: sobre todo si intervienen varias especies.

Aislamiento frente a contaminantes: evitan la entrada de contaminantes. La contaminación por deriva es particularmente importante en los cultivos ecológicos.

Reciclado de nutrientes: sus raíces llegan hasta capas profundas del suelo, donde absorben nutrientes que habían sido lavados. Estos pasan a formar parte de las hojas y cuando éstas caen y se descomponen en el suelo los liberan de nuevo, dejándolos a disposición del cultivo.

Polinización: su floración contribuye a mantener las poblaciones de insectos polinizadores durante las épocas difíciles.

Producción de alimentos: para la fauna útil, ganado o las personas. También pueden proporcionar materiales aprovechables como varas, cañas, etc.

Detailed view of viburnum shrub with textured green leaves and clusters of white flowers.

En las distintas plantas e infraestructuras incorporadas, se hospedan gran cantidad de depredadores naturales: aves, mamíferos, arácnidos, reptiles y otros organismos útiles para el control natural de las plagas y el equilibrio en el medio.

La elección de especies debe realizarse priorizando variedades autóctonas, o bien, adaptadas a la zona y tener distintas fechas de floración y portes. Un ejemplo de planta herbácea para bandas florales es la Lobularia marítima, que favorece la presencia de sírfidos, himenópteros parasitoides y chinches depredadores. Florece todo el año y presenta abundantes flores con polen y néctar, lo que atrae enemigos naturales. También son muy usadas la caléndula, lavanda, romero, tomillo y otras plantas mediterráneas.

Especies como laurel, cornicabra, madroño, lentisco, durillo, esparto, taray, acebuche, juncos (en zonas húmedas) y aladierno obtienen resultados excelentes en cuanto a número y diversidad de depredadores (neurópteros, coccinélidos o heterópteros) y con una cantidad mayor de insectos útiles. Los setos de ailanto o ciprés son menos interesantes como refugio de entomofauna auxiliar. Si escogemos un único seto monoespecífico, puede decaer la diversidad asociada. Es aconsejable la asociación de especies para potenciar la presencia y abundancia de enemigos naturales.

Se recomienda mantener zonas de terreno elevadas y con maleza (Lolium sp.) que sirven de refugio a carábidos y mejoran el control biológico de pulgones. Actualmente, las empresas comerciales venden mezclas de semillas para sembrar en los márgenes de las parcelas, con el objetivo de promover la biodiversidad vegetal para atraer a enemigos naturales. A los agricultores les resulta más rentable esta siembra que el tratamiento.

Close-up of purple lavender flowers in a sunlit field, capturing summer's vibrant essence.
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