El recurso hídrico es la principal materia prima que interviene en el proceso de fotosíntesis, sobre el que se apoya la actividad agraria. La economía del agua en ambiente mediterráneo se ha basado tradicionalmente en la gestión de los cultivos y aprovechamientos en relación a la disponibilidad de agua en los territorios.
La estacionalidad del ciclo hidrológico con un notorio déficit hídrico estival (una de las mayores diferenciaciones con el resto europeo), supone un factor limitante para agrosistemas a nivel de cantidad y calidad. La irregularidad en la disponibilidad hídrica determina la importancia que adquieren las aguas subterráneas y edáficas.
Las diferentes zonas edafoclimáticas con diferencias marcadas en la dotación de agua de los suelos (carencias y excesos puntuales) dieron lugar a calendarios, mapas de cultivo y aprovechamientos agropecuarios y forestales diferentes. Igualmente orientaron las labores de preparación del terreno con drenaje y aterrazamientos, labores para aligerar la compactación y hacerlos receptivos al agua o labores que eviten la pérdida por evapotranspiración.

Fuente: Delimitación de Cuencas del Mar Menor. Sandra García Galiano (UPCT)
Ya que la lluvia es escasa e impredecible, el paradigma del ahorro, se expresa en el desarrollo de estrategias del manejo del suelo, del agua, de la vegetación arvense y del cultivo:
- Marcos de plantación más amplios, para conservar humedad en el suelo y optimizar la eficiencia de uso.
- Alternancia de cereal-leguminosa-barbecho, que gestiona la humedad interanual.
- Uso de variedades adaptadas y/o tempranas, ajuste de densidades de siembra, acolchados, labores superficiales periódicas, aterrazamientos, etc.
- Integración de sistemas de riego eficientes a partir de goteo, monitoreo contínuo y uso de tecnología adaptada.
El papel de los árboles es fundamental, logrando interceptar la precipitación y guiándola a través del perfil del suelo. El bosque actúa como sumidero del agua y ésta se reparte entre cultivos, suelos, ríos y aguas subterráneas. En este sentido, la incorporación de setos, cubiertas vegetales y bandas florales, facilita la infiltración y retención de agua en el suelo.
Recuperar el conocimiento sobre el mejor aprovechamiento de los recursos hídricos, y devolver al suelo su estabilidad estructural y su vitalidad son las premisas que nos van a permitir obtener productividad y fertilidad.
